El informe «No hay paz sin justicia social: Esmeraldas bajo amenaza», publicado recientemente, revela que la violencia y la pobreza multidimensional han empeorado en la provincia de Esmeraldas, a pesar de la militarización y las medidas de seguridad implementadas. El estudio, que analiza el período 2018-2023, destaca la falta de inversión social y el avance del crimen organizado como factores clave que perpetúan la crisis en esta región del norte de Ecuador.

Según el informe, elaborado por las investigadoras Carolina Sánchez Pilco, Martha Santos Párraga y Julián Gaybor Yánez, Esmeraldas enfrenta una de las tasas más altas de pobreza multidimensional en el país. Seis de cada diez personas carecen de acceso a servicios básicos como educación, salud, empleo digno y vivienda. Uno de los datos más alarmantes es que el 38% de los hogares no tienen acceso a agua potable, lo que refleja la grave brecha social en la provincia.

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La falta de oportunidades laborales ha llevado a que gran parte de la población dependa del sector informal, donde no existen garantías laborales ni acceso a seguridad social. «Trabajar en el sector informal es prácticamente no tener acceso a derechos laborales básicos, lo que excluye aún más a la población», explicó Sánchez Pilco.


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Crimen organizado y violencia

El estudio también aborda el impacto del crimen organizado en Esmeraldas, que se ha convertido en un punto estratégico para el narcotráfico debido a su ubicación geográfica. La presencia de carteles internacionales y bandas locales como los Tiguerones, Gánsters y Lobos ha generado un aumento en los homicidios, extorsiones y secuestros. A pesar de la militarización, la tasa de muertes violentas sigue en aumento, lo que demuestra que las medidas de seguridad no han sido efectivas.

«No es solo un tema de poner a los militares en la calle, sino que hay que invertir en la provincia. Es fundamental una reflexión profunda sobre por qué no se ha invertido en Esmeraldas», señaló Sánchez Pilco.

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Impacto en la economía y servicios básicos

La violencia ha afectado gravemente sectores clave como el turismo, la agricultura y la pesca, que son fundamentales para la economía local. Además, la falta de inversión en infraestructura y servicios públicos ha agravado la situación.

En el ámbito educativo, el 50% de los niños no terminan la educación básica debido a la deserción escolar y la falta de infraestructura adecuada. En salud, los centros médicos están mal equipados y hay escasez de personal, lo que limita el acceso a atención sanitaria para muchas comunidades.

Dependencia económica y falta de desarrollo

Históricamente, Esmeraldas ha dependido de la refinación de petróleo, un sector que, aunque genera ingresos para el país, no se traduce en mejoras significativas para la provincia. La falta de redistribución de recursos y la dependencia de industrias primarias han limitado el desarrollo sostenible de la región.

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